Panificadoras

¿Alguna vez has soñado con disfrutar de un pan horneado al momento en casa? Sencillo. Hazte con una panificadora. Este pequeño electrodoméstico te otorgará ese placer de forma sencilla. Simplemente procura que los ingredientes sean los mejores.

Catálogo de panificadoras

He aquí lo interesante. Un listado de las panificadoras más interesantes hoy en día.  La mayoría de estas panificadoras cuentan con programa sin gluten. Si necesitas más info, haz clic en cada imagen…¡Adelante!

Ventajas de usar una panificadora

Vamos directos al grano (nunca mejor dicho). Estas son las ventajas de elaborar tu propio pan y de tener una panificadora:

1 El pan comercial sin gluten contiene muchos aditivos en bastantes casos, como ocurre con el pan con gluten. Los fabricantes además buscan con ello compensar las propiedades aglutinantes de la famosa proteína. Por tanto, al hacer tu propio pan comes un alimento de calidad (siempre que tus ingredientes sean buenos, claro).

2 El precio del pan sin gluten es bastante más elevado que el de su versión habitual. Para que te hagas una idea: las bolsas de pan de molde sin gluten suelen contener la mitad de cantidad que una bolsa con gluten, mientras que su precio es aproximadamente el doble, por lo tanto estarías pagando de 3 a 4 veces más por la versión free. Con una panificadora simplemente debes preocuparte por comprar los ingredientes a granel, que siempre es mucho más asequible.

3 Puedes personalizar tu pan al gusto: pan integral, pan con semillas, etc.

4 Con algunas panificadoras puedes fabricar otros productos además de pan, como masa para pizza, bizcochos, mermeladas o tartas, o sea que piensa en ella como un aparato que te solucionará más de una receta.

5 En Internet, concretamente en nuestro blog, puedes encontrar montones de recetas orientadas al uso de panificadoras.

6 Nada tiene más encanto que lo casero, lo artesanal, lo hecho por uno mismo.

¿Cómo elegir una panificadora casera?

Una panificadora casera o panificadora doméstica es un electrodoméstico que cualquier usuario puede tener en su vivienda por tener un tamaño mucho más reducido que el de las panificadoras industriales. Por supuesto también se trata de una máquina para hacer pan sin gluten.

Pero… ¿qué panificadora escoger? Ten en cuenta las siguientes pautas al hacer tu compra:

Precio. Este equipo puede costar entre 70 y 200 euros, dependiendo de las características que estés buscando, aunque dado el precio del pan comercial, antes o después acabarás amortizándolo en cualquier caso.

Capacidad. Investiga este dato en cada panificadora, será determinante para la cantidad de pan que busques preparar a diario… ¿a cuántas personas de la familia piensas abastecer?

Programas. A mayor número de programas de la panificadora, mayor número de productos podrás elaborar: distintos tipos de pan, bizcochos, etc.

Programación. Función que te permite seleccionar la hora a la que quieres que se inicie el trabajo para que el producto esté listo cuando llegues a casa o cuando te levantes por la mañana.

Mantenimiento del calor. El toque de lujo. Siéntete muy privilegiado cuando llegues a casa y te esté esperando un pan calentito recién hecho.

Accesorios. Recetarios, elementos de medición, etc. Nunca están de más.

¿Cómo hacer pan sin gluten casero?

El gluten es el ingrediente que da forma y textura al pan, por lo que prescindir de él complicará ligeramente la tarea. Aunque no es algo que no pueda lograrse con mimo y paciencia. Una vez que hayas obtenido un buen resultado, no habrá quien pare tu producción.

Ten en cuenta los siguientes factores antes de elaborar tu pan sin gluten:

Harina. La harina es fundamental. Debes ir probando varias marcas de harina hasta que encuentres la que mejor te funcione o la que más te guste. Cada marca posee su fórmula.

Agua. La cantidad de agua es también muy importante. La harina ya contiene humedad, y es muy difícil saber cuánta. Lo más recomendable es verter poca cantidad de agua al principio e ir añadiendo sobre la marcha, según la apariencia que vaya tomando la masa.

Levadura. Como ocurre con la harina, cada levadura reacciona diferente. Incluso la misma levadura puede trabajar mejor un día que otro. Toca ensayo y error, pero no olvides esta regla de oro: nunca mezclar la sal con la levadura.

No desesperes, todo es cuestión de práctica. La clave es llegar a conocer las cantidades necesarias de harina, agua y levadura. El resto es simplemente añadir ingredientes y disfrutar del resultado. Que no te pillen con las manos en la masa.

¿Buscas información más detallada? Date una vuelta por el blog y encontrarás distintas recetas para estrenar tu panificadora.